Anónimo dijo...
Pues yo al terminar primaria me mudé de ciudad, y claro, es difícil conservar amigos a 800 kilómetros de distancia. Aunque todos los veranos cuando iba me juntaba con algún amigo, solo hizo falta un verano que no fui para que el siguiente ya no nos comunicáramos y dejáramos de vernos. En realidad yo era muy pequeño y tampoco había unos vínculos tan fuertes como para que nuestra amistad continuase.
Luego, en secundaria conocí a un grupo con el que estaba siempre, esto duró cuatro años, pero no me demostraron demasiado amistad, y poco a poco nos fuimos distanciando.
Ahora, en los últimos dos años he conocido a bastante gente, a la que algunos si que puedo llamar amigos, ya que me lo han demostrado más que otros en solo estos dos años que nos conocemos.
Aún así a veces me cuesta diferenciar entre colega y amigo, y quizás tengas razón en que es por que no tengo ninguno...
Pero la culpa no es de los otros sino mía por no abrirme a los demás...
Comentado en Crónicas Salemitas: Suerte de amigos
Me siento de una forma muy, muy parecida. También me cuesta diferenciar entre colega y amigo, y supongo también que no tengo amigos, de esos reales. Hay gente con la que me siento más cercana, pero ellos se suelen juntar con otras personas, prácticamente todos los días del año, así, sólo para estar juntos y claro, eso sí se siente como amistad.
Pienso en los Merodeadores, y me dan ganas de llorar.
También sé que es culpa mía, por no abrirme más. Me encanta oírles conversar, pero luego me doy cuenta de que nunca he dicho lo que opino, y es como si nunca pensara lo que opino sobre un tema. Lo escucho, me doy por enterada, y ya está. Seguramente está relacionado con mi baja autoestima. Se me olvida a veces, y es como si no existiera, pero hasta en la forma de escribir está presente. Como si creyera que lo que pienso no es tan importante como lo que piensa cualquier otro.
Y lo peor es, que aunque sea conciente de ello, no es como si hiciera algo por cambiarlo. En otro comentario de esa entrada, más abajo, alguien dice que, para él, los amigos reales son los que uno hace en el colegio, con los que ha pasado años y experiencias compartidas; que después, rara vez alguien llega a ser amigo. Si eso es cierto, es muy desesperanzador.
(Y ni siquiera sé si debo publicar esto)
Anónimo dijo...
Últimos comentarios